Docencia neutral o beligerante: El Dilema



Educación y valores controvertidos: ¿Docente neutral o beligerante?

En una sociedad de fuertes y constantes disensos valóricos, temas socialmente controvertidos y, en variadas oportunidades, marcadas intolerancias que rayan incluso en la descalificación o de llano en la violencia, cabe preguntarse cuál es la posición que debe tomar el profesor o profesora en estas instancias. Así que la pregunta propuesta podemos responderla parcialmente del siguiente modo:

 ...creemos que no puede tener respuesta unilateral: mejor dicho, la única respuesta sensata y posible es depende: a veces será conveniente que el profesor actúe neutralmente y en otras ocasiones, será del todo indeseable que así lo haga" (Trilla, pp. 94, 1995)

Fuente: Sohu.com

La neutralidad debe entenderse no como sinónimo de inactividad o indiferencia, sino como una postura que no opta por ninguna posición tajante ante un tema dado. Por el contrario, la beligerancia (proclive a la contienda o la polémica, según la RAE) es la postura opuesta, a saber: aquella que toma "partido" o una posición determinada y clara frente a un tema. A pesar de estas definiciones, hay algunas posiciones neutrales o beligerantes que son pedagógicamente reprobables o éticamente irresponsables (Trilla, 1995):
  • La neutralidad pasiva, en donde el docente ignora o elude la temática que se presenta. Esta negligencia puede tener efectos imprevistos y/o perniciosos en el aula.
  • La beligerancia encubierta o falsa neutralidad, en donde se hace creer al estudiantado que no se ha optado por ninguna postura, cuando en realidad sí se ha hecho.
  • La beligerancia coactiva o impositiva, ya que por medio de argumentos personales autoritarios o mediante el castigo y la sanción, se pretende imponer una postura en el grupo de discentes. Es claro que esta posición tiende más al adoctrinamiento que al desarrollo de la autonomía.
  • La beligerancia excluyente, ya que se presenta una posición ante un tema, ignorando o descartando que existan otras.
Por otro lado, una neutralidad activa o procedimental, puede permitir al docente que ciertas posturas o valores afloren en la discusión, sin necesidad de polarizarse por uno u otro bando. Así mismo, ciertas formas de beligerancia son permisibles siempre y cuando éstas posturas sean explícitas, comunicadas y bien argumentadas al curso, sin caer en el abuso emocional o en la falacia de la autoridad. Ante la duda de cuándo proceder de tal o cual manera, conviene tener en cuenta la siguiente "pauta de acción":

  • Ante un conjunto de valores A socialmente compartidos por la comunidad (paz, respeto, no-violencia, tolerancia, etc.), el o la docente debe actuar beligerantemente positivo, o sea a favor de estos valores.
  • Ante un conjunto de valores B socialmente opuestos a los valores A (violencia, irrespetuosidad, intolerancia, etc.), el o la docente debe actuar beligerantemente negativo, en contra de estos anti-valores.
  • Si se presentan unos valores C, que no contradicen los valores A pero tampoco apoyan explícitamente a los valores B (cuestiones socialmente controvertidas), el docente deberá actuar con neutralidad activa o beligerancia, según sea el caso o contexto (por ejemplo, un docente puede proceder con beligerancia negativa ante una postura pro-xenofóbica en un debate escolar, a pesar de que se haya predispuesto obrar con neutralidad).
Fuente: Nikki Wesley – Oakville Beaver (Twitter @halton_photog)

A la pauta anterior, pueden sumarse ciertos criterios normativos, de los cuales podemos destacar:


  1. Sea cual sea la opción del docente, ésta debe ser explícita y justificada.
  2. Si el docente es neutral, probablemente sea tendencioso a ratos si es que es una neutralidad externa (donde no adopta una posición, a pesar de que internamente la tenga).
  3. Si es beligerante, no actuará el profesor o profesora en calidad de “experto o experta”, sino emitiendo una “opinión” (en otras palabras: no es “dueño o dueña” de la verdad).
  4. Se deben evitar las beligerancias encubiertas, coactivas, impositivas, abusivamente emocionales, así como las neutralidades pasivas en donde se procede con inhibición o indiferencia injustificada, según el caso.
  5. Si se discuten cuestiones socialmente controvertidas, deben presentarse como tales, así se evita el adoctrinamiento.
En síntesis, el docente neutral o bien, beligerante, no corresponden a posiciones axiológicamente determinadas a priori, si no más bien responden estas a consensos sociales y contextuados, en donde ambas perspectivas son válidas siempre y cuando se descarten aquellas que puedan estar en la difusa frontera de lo éticamente permitido o lo pedagógicamente aceptable. Y, como todo en pedagogía (o casi todo), el contexto institucional y estudiantil prima por sobre cualquier prescripción o receta de cocina dada de antemano. //

Referencias

  • Trilla, J. (1995). EDUCACIÓN Y VALORES CONTROVERTIDOS. ELEMENTOS PARA UN PLANTEAMIENTO NORMATIVO SOBRE LA NEUTRALIDAD EN LAS INSTITUCIONES EDUCATIVAS. Revista Iberoamericana de Educación. N°7, pp. 93-120.




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